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Ernesto Treviño: “Hay que cambiar el paradigma donde los niños y niñas tomen el protagonismo”

• El reconocido investigador de política educativa de la Universidad Católica, Ernesto Treviño Villarreal, será el Director del programa académico del Salón Internacional de la Educación, SIE 2018.


El prestigioso investigador y Director del Centro para la Transformación Educativa de la Universidad Católica (CENTRE), Licenciado en economía del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, México con un Doctorado en Educación con especialización en administración, planificación y política social en Harvard University Graduate School of Education y con Magíster en Política Educativa Internacional, en la misma Harvard University Graduate School of Education, participará como Director del programa académico del Salón durante el próximo SIE 2018 a realizarse el 29 y 30 de octubre en el Centro de Extensión de la UC.

Las líneas de investigación en las que Treviño se ha desempeñado incluyen Política educativa (equidad, evaluación de políticas educativas, impacto de las políticas educativas en las interacciones de aula, sistemas educativos comparados); La escuela y el aula (liderazgo y gestión escolar, organización de la escuela, interacciones pedagógicas, y enseñanza y aprendizaje de calidad) y Carrera Docente (formación inicial y continua, saberes pedagógicos y prácticas profesionales). En dicho contexto, al consultarle sobre lo que le falta a Chile para tener una educación inspiradora, él señaló que: “todavía pensamos que enseñanza es igual que aprendizaje, y que la enseñanza equivale a que el profesor recite los contenidos a los estudiantes, y que con eso se consigue el aprendizaje. Sin embargo, el aprendizaje es un proceso que involucra aspectos cognitivos, emocionales y sociales, los cuales se ponen en juego en la forma de enseñar a lo largo de toda la trayectoria escolar. La noción de una educación inspiradora se basa en buscar el fondo de las motivaciones humanas y atender al desarrollo integral”, aclara.

Treviño actualmente es Director del Centro para la Transformación Educativa de la Universidad Católica (CENTRE) que depende de la Facultad del mismo plantel y donde, también, se desempeña como Profesor Asociado. Asimismo, el académico es investigador del Centro de Estudios de Políticas y Prácticas en Educación (CEPPE UC).

Al consultarle sobre las dinámicas que se ven en las aulas en la actualidad, el investigador afirma que éstas tienen una clara orientación tradicional expositiva y centrada en el profesor, y muchas veces esto se lleva a cabo de esta forma porque los directivos y sostenedores de las escuelas imponen modelos estandarizados que se aplican acríticamente y sin atención a las necesidades de los niños y niñas. “Sin duda que debemos de cambiar nuestra forma de enseñar, pero la respuesta no la da la tecnología, que es solamente un medio. Cambiar la forma de enseñar implica llevar a cabo clases más activas, donde los niños y niñas tomen el protagonismo de las actividades, indaguen y aprendan sobre temas a partir de sus propios intereses y preguntas, donde se les de la oportunidad de colaborar, preguntar, equivocarse y corregir las veces que sea necesario. Esto lleva a que los aprendizajes de los contenidos se alcanzan desarrollando también otras habilidades como la colaboración, la persistencia, la tolerancia a la frustración, la motivación y el planteamiento de preguntas que genuinamente los estudiantes desean contestar (en vez de hacerlo para complacer al docente). Se trata de un cambio de paradigma que ya se ha desarrollado en otros países”, advierte.

Para Ernesto Treviño los factores que hacen que los niños, niñas y jóvenes estén faltos de motivación se debe a que las escuelas, el currículum y las formas de enseñanza son muy aburridos para los estudiantes. “Las personas, desde pequeñas, tenemos una curiosidad innata que nos lleva a intentar cosas, equivocarnos, repetirlas, tratar de entenderlas y perfeccionarlas, lo que en el fondo es el proceso de aprendizaje”, establece. Según el investigador, la forma en la que se han organizado las escuelas, la búsqueda de recetas estandarizadas de enseñanza, la absurda presión excesiva por los resultados en pruebas estandarizadas, los procedimientos burocráticos, el miedo al error, la manía por el "orden" en la sala (que implica restringir el movimiento de los estudiantes), entre otros factores, hacen que la escuela sea muy desmotivante. En definitiva, la educación debe estar centrada en los niños y niñas y su bienestar, sin embargo se concentra en aspectos externos o en los medios. “Cuando se cambien los ejes de atención, empezaremos a transitar por rutas que motiven a los estudiantes”, precisa Treviño.

En la actualidad las universidades están en la constante búsqueda de mejorar sus procesos formativos buscando prácticas docentes efectivas de acuerdo a la evidencia y la investigación. “En este sentido, se busca desarrollar capacidades de enseñanza entre los futuros profesores, que son de carácter inicial y que deben seguir perfeccionándose a lo largo de la vida laboral. Por ello, se busca entender a los docentes como aprendices, y modelar para ellos prácticas donde los estudiantes tomen el protagonismo. También, a través de la formación continua y procesos de acompañamiento a docentes y escuelas se busca reorientar el eje de la discusión desde el docente y los contenidos hacia las prácticas y sus efectos en los niños y niñas. Sin embargo, este es un trabajo de largo plazo, donde las universidades y los académicos colaboramos con los docentes y directivos para, conjuntamente, construir soluciones a los desafíos educativos del siglo XXI”, concluye Treviño.